Vivimos y Compartimos la Fe

CELEBRAMOS LA FE

En la parroquia vivimos y compartimos la fe, fundamentalmente por medio de la celebración de los sacramentos. “Ninguna comunidad cristiana se edifica si no tiene su raíz y quicio en la celebración de la Santísima Eucaristía” (PO 6). “A ella se ordenan los sacramentos, las obras de apostolado y el ministerio sacerdotal” (PO 5). La actividad misionera se realiza “por la palabra de la predicación y la celebración de los sacramentos, cuyo centro y cima es la Santísima Eucaristía” (AG 9).

Celebramos la fe

Los sacramentos

Bautismo

Mediante los sacramentos de la iniciación cristiana, el Bautismo, la Confirmación y la Eucaristía, se ponen los fundamentos de toda vida cristiana.

El Bautismo es la puerta de ingreso a la Iglesia, comunidad que transmite la fe de generación en generación. Se recomienda no diferirlo mucho desde el nacimiento.

¿Cuándo?: La celebración del Bautismo tendrá lugar los sábados por la tarde o los domingos por la mañana. La fecha la proponen los padres (o el propio candidato, en el caso de ser ya adulto). Una ocasión privilegiada para recibirlo es la Vigilia Pascual en la Noche santa de la Pascua.

Trámites: Para solicitar el bautismo hay que rellenar la ficha (que se descarga en este link) y entregarla en el despacho parroquial.

Preparación: En el caso del bautismo de niños, los padres y padrinos deben prepararse asistiendo a dos sesiones de formación. En el caso de una persona adulta, debe preparase por medio de las catequesis de iniciación cristiana, o catecumenado, de acuerdo con el Directorio diocesano de iniciación cristiana.

Requisitos:

Tiene derecho al Bautismo cualquiera que lo pida con las debidas disposiciones. En el caso de los niños, lo deben pedir sus padres (y no puede administrarse sin su consentimiento). Si bien, con el consentimiento explícito de estos, pueden pedirlo los abuelos o los padrinos, siempre y cuando se comprometan a educarlo en la fe.

Respecto a los padrinos, deben ser católicos, mayores de dieciséis años, bautizados y confirmados, que puedan contribuir a la educación cristiana del bautizado. Pueden ser dos (en cuyo caso serán hombre y mujer, padrino y madrina) o solo uno.

Confirmación

La Confirmación es otro de los sacramentos de la iniciación cristiana, necesario para todo bautizado. Su nombre sugiere a la vez la “confirmación” del Bautismo, que completa la iniciación cristiana, y el robustecimiento de la gracia bautismal, frutos todos ellos del Espíritu Santo».

Edad para recibir la Confirmación: En torno a los 14 años.

Preparación: De forma ordinaria, serán dos cursos de preparación mediante la catequesis y la participación en la Eucaristía dominical.

Quienes deseen contraer matrimonio canónico y no estén confirmados, pueden ponerse en contacto con la parroquia para estudiar un plan personalizado de preparación para la Confirmación.

Padrino o Madrina: «Para la Confirmación, como para el Bautismo, conviene que los candidatos busquen la ayuda espiritual de un padrino o de una madrina. Conviene que sea el mismo que para el Bautismo, a fin de subrayar la unidad entre los dos sacramentos (cf OCf, Praenotanda 5; 6; CIC c. 893, 1.2.)». Deben reunir los mismos requisitos que se piden para serlo en el Bautismo.

Primera Comunión

La Sagrada Eucaristía culmina la iniciación cristiana. En efecto, la Eucaristía, es “fuente y cumbre de toda la vida cristiana”, como afirma el Concilio Vaticano II (LG 11).

¿Cuándo? En nuestra diócesis, la primera Comunión se hace al finalizar el tercer curso de Primaria, cuando los niños tienen 9 años.

Preparación: Antes, como preparación, hay dos cursos de catequesis, que comienzan al iniciarse el segundo curso de Primaria. Los padres se deben implicar activamente en este proceso, que incluye necesariamente la participación en la Misa de los domingos.

Primera confesión: Próxima ya la fecha de la Primera Comunión, los niños se prepararán y celebrarán por vez primera el sacramento de la Reconciliación, o de la Penitencia, es decir, se confesarán por primera vez para pedir a Dios perdón por sus pecados e iniciar así, de una manera alegre y confiada en la misericordia de Dios, la práctica de la confesión frecuente, tan benéfica para una auténtica vida cristiana.

Penitencia – Reconciliación – Confesión
  • Todos somos pecadores y estamos necesitados del perdón de Dios, así como de la reconciliación, con el prójimo e, incluso, con nosotros mismos ya que el pecado rompe la unidad interna del ser humano y le sumerge en la confusión y la falta de paz interior.
  • ¿Cuándo? Siempre que sea necesario. Por lo menos, una vez al año (por Pascua), en peligro de muerte o si se ha de comulgar (y no se tiene conciencia de estar en gracia). La parroquia ofrece unos horarios en los que, al menos, habrá un confesor a disposición de quien le requiera. Puede consultarse el horario en el apartado correspondiente.
  • Los sacerdotes de la parroquia, y los confesores, están siempre dispuestos para confesar a quien lo pida. También para consultas de tipo espiritual y un acompañamiento más asiduo.
Matrimonio
  • El sacramento del matrimonio une para siempre a un hombre y a una mujer, que se quieren, y desean fundar una familia abierta al don de la vida por medio de los hijos.
  • Solicitud: Conviene reservar la fecha lo antes posible en el despacho parroquial.
  • Preparación: Los novios acudirán a uno de los cursillos organizados por el arciprestazgo de Logroño.
  • Expediente: Debe hacerse en la parroquia donde se van a casar, donde van a residir, o en cualquiera de la de los novios.
  • Celebración: En el templo parroquial, de acuerdo con las normas establecidas.
  • Comunicación del matrimonio al Juzgado-registro Civil: Una vez efectuado el matrimonio, se les entregará a los ya esposos el certificado que, a su vez, deberán depositar en el Juzgado-Registro Civil en el plazo señalado por la ley.
Unción de los enfermos
  • Todos aquellos bautizados que se encuentren en peligro de muerte por un accidente, enfermedad o, simplemente, por su avanzada edad, deben solicitar el sacramento de la Unción, por medio del cual reciben la ayuda de Dios en esas circunstancias.
  • ¿Cuándo? En cualquier momento, si se entiende que puede ser necesario y/o conveniente, solicitándolo en la parroquia o llamando al teléfono 621190775.
  • De manera comunitaria se celebrará una vez al año, en torno a la Pascua del enfermo.

COMPARTIMOS LA FE MEDIANTE LA CARIDAD

Una fe viva se manifiesta por medio de la caridad y las obras de misericordia. La parroquia es un lugar óptimo para promover la verdadera caridad, que no es mera filantropía o solidaridad, sino auténtico amor fraterno.

“Amaos los unos a los otros como yo os es he amado. En esto conocerán que sois mis discípulos” (Jn 13, 34-35).

Compartimos la fe mediante la caridad
Atención a enfermos

Aquellas personas que por enfermedad (temporal o continuada) o por su avanzada edad, deseen que un sacerdote acuda a su domicilio, pueden pedirlo llamando al teléfono de la parroquia: 621190775. Normalmente, el sacerdote acudirá acompañado de alguna otra persona de los grupos parroquiales.

Si así se desea, la visita pueda servir también para confesarse y recibir la Comunión.

Esta visita contribuirá a mantener los lazos que unen al enfermo a la parroquia, y servirá también para que profundicen en la importancia de vivir la enfermedad y la ancianidad como un tiempo de gracia del Señor, en el que pueden identificarse con Cristo paciente y ofrecer sus pequeños, o grandes, dolores por las intenciones del Papa, la Iglesia, la diócesis, las vocaciones sacerdotales, la parroquia, su propia familia, la paz en el mundo y otras tantas loables intenciones

Cáritas Interparroquial

Cáritas Parroquial tiene por objeto la realización de la acción caritativa y social de la parroquia en nuestro entorno. Promueve el desarrollo integral de las personas, especialmente de las más pobres y excluidas.

El servicio de Cáritas en nuestra parroquia se ha unificado formando junto a las otras parroquias vecinas la Unidad de Cáritas Parroquiales de Logroño Centro.

La atención se presta en la calle Dr. Castroviejo, nº 4, los lunes y viernes de 11.00 a 13:00 h.

Bolsa de caridad

Las cofradías de la parroquia, conscientes de la importancia de vivir la caridad como uno de sus principales objetivos, atienden no solo a las necesidades de sus hermanos más necesitados, o que atraviesan dificultades por cualquier motivo, sino también a otras personas que no forman parte de dichas corporaciones, pero están igualmente necesitadas.

Para ello reúnen donativos y organizan actividades benéficas y solidarias a lo largo del año.

Rastrillo del Corazón

Desde hace años tiene lugar cada año en nuestra parroquia una entrañable iniciativa denominada Rastrillo del Corazón, cuyos fondos habitualmente se destinan a colaborar con la misión de Fo-Bouré, en Benín. Ahora, debido a la gran necesidad que tiene nuestra parroquia, debido a las obras de mantenimiento, la recaudación se destinará a dicho fin.

Si quieres colaborar, puedes contactar con la responsable en el teléfono:

NOS FORMAMOS EN LA FE

Grupo de Biblia

Se reúne los lunes a las 18:00 h.

Coordinadores: Luis Lleida y Ana Yanguas

Grupo de reflexión y formación cristiana

Se reúne los miércoles a las 18:00 h.

Coordinador: D. Félix Cerezo

Grupo de animación misionera

Se reúne los jueves a las 18:00 h.

Coordinador: D. Carmelo Pérez-Aradros

VIDA CONSAGRADA

Franciscanas de Jesús

Las Hermanas Franciscanas de Jesús son una fraternidad religiosa de derecho diocesano.

Su fundadora fue la Madre Celina Peralta Martínez de Lecea (Zaragoza 1920) quien recibió del Señor la inspiración de fundar una “pequeña” obra, un brote del frondoso árbol franciscano, para vivir el ideal de pobreza evangélica, siguiendo las huellas de S. Francisco. En Logroño la Madre fundadora vivió sus últimos años, hasta que “la hermana muerte” le salió al encuentro el día 28 de diciembre del año 2.012.

Carisma: El carisma de esta fraternidad consiste en llevar una vida activa y contemplativa por turnos, al estilo de Jesús de Nazaret, compartiendo sus bienes con los más necesitados. La dimensión activa incluye, desde los inicios, la atención de ancianos en sus domicilios.

Vida Apostólica: Las Hermanas Franciscanas de Jesús están disponibles a las múltiples actividades de apostolado cristiano -en forma sencilla y franciscana- “sin apagar el espíritu de oración y devoción, al cual todas las demás cosas deben servir” (S. Francisco de Asís), y el testimonio de la propia vida.

Fundación: El nacimiento de las Hermanas Franciscanas de Jesús tiene su origen en la ciudad de Logroño, el día 17 de junio del año 1.955, solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús.

Por aquellos años, el “Patronato de la Protección de la mujer”, solicitó a las Hermanas Franciscanas para que se encargaran de las chicas que tenían acogidas en un piso del barrio de San José, en Logroño, en el ambiente de una comunidad de vecinos humilde y trabajadora.

La fraternidad recién fundada se integró en este barrio, donde todos se conocían. Vivian con ellos -y como ellos-, lo que facilitaba conocer las dificultades de las familias más necesitadas para ayudarles material y espiritualmente. Su actividad se alternaba con la atención de ancianos y enfermos en sus domicilios.

Más tarde, este “Patronato” cambió el fin social de los pisos en favor de jóvenes estudiantes de familias modestas, a las que siguieron atendiendo las hermanas.

El año 1.957, la asociación “Conferencias de San Vicente de Paul”, inauguró una guardería en un piso del barrio de Yagüe, donde se acogió a 50 niños de familias humildes, y pidieron a las Franciscanas de Jesús, se hicieran cargo de esta obra social. Además de la guardería, se ayudó a las familias de este barrio.

Desde 1968 a 1996 atendieron el asilo de ancianos “Nuestra Señora del Valle” de Cenicero.

Vida consagrada